Cual Es El Tema De Al Que Ingrato Me Deja Busco Amante

Ajeno de estos poemas sueltos, de relativa brevedad, que quedaron organizados en Inundación castálida y en las sucesivas recopilaciones de su producción lírica, Sor Juana Inés de la Cruz fue autora de un largo poema estricto, de estética gongorina y pretensiones filosóficas, que fue saludado por sus leyentes como el producto más acabado de su aptitud poética y -sin duda- entre las cumbres mucho más elevadas de la poesía barroca universal. En su condición de dramaturga, Sor Juan Inés de la Cruz no se separó demasiado de ese lenguaje culterano que daba forma a su producción poética, muy influido aquí por el legado de don Pedro Calderón de la Barca. Escribió varias piezas teatrales, algunas de ellas concebidas y redactadas en colaboración con otros autores, y casi todas destinadas a su escenificación en espacios palaciegos o eclesiásticos, con el propósito de solemnizar con su representación las fiestas promovidas por los virreyes o las diferentes celebraciones religiosas dignas de ser realzadas con espectáculos teatrales.

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Anotada en el estilo barroco, su poesía es rica en complejas figuras del lenguaje, conceptos ocurrentes y referencias a la mitología grecolatina. Instalada, entonces, en la casa de unos parientes que radicaban en la ciudad de México, Juana Inés pronto adquirió popularidad entre sus vecinos por su condición de niña prodigio, y al cabo de ocho años quedó definitivamente integrada en la Corte, en calidad de doncella de honor de la virreina, la duquesa de Mancera, quien admiraba intensamente las talentos intelectuales de la joven y se transformó en su primera valedora. Así, a lo largo del lustro que fue desde 1664 hasta 1669, la precoz poetisa vivió en el palacio de los virreyes, donde ocasionó el pasmo de todos los cortesanos por las muestras de sabiduría y discreción que exhibió desde su llegada, e incluso fue objeto de diferentes exámenes públicos que, celebrados con la grandiosidad y el aparato con que la Corte virreinal solemnizaba sus más fastuosos espectáculos, pusieron de manifiesto su extraordinaria capacidad memorística y sus amplios saberes científicos y humanísticos. “Primero Sueño”, la obra que ella reconocía como más genuinamente suya, es un artículo único por su tema y factura de la literatura de españa, escrito cerca de 1685, en la temporada de madurez de Sor Juana.

Cuál Es La Intención Del Poema

El tema básico trata de si posiblemente el hombre a través de su inteligencia entienda la verdad. Por medio de un sueño de anabasis el alma realiza un viaje espiritual por los espacios celestes. Para esto, se ubica en la cima de una montaña pero la visión conjunta del prodigio de la creación hace que todo parezca confuso, entonces escoge seguir su investigación de manera deductiva de todo el mundo inanimado, al vegetativo y luego al humano; pero esta alma es derrotada en este viaje espiritual por zonas ignotas de la cabeza humana y el universo. Sor Juana no habla de un Dios cristiano sino del “prominente ser” y en este viaje aparecen muchas referencias a viejas tradiciones o creencias, desde el platonismo al corpus hermeticum o el sueño de Escipión ciceroniano.

Desde ese momento, y en el transcurso de un largo período temporal que se alargó hasta 1691, fueron mostrándose sucesivas ediciones de los muy famosos villancicos de Sor Juana, género en el que alcanzó una maestría insuperable a la hora de amontonar y asimismo intensificar los recursos barrocos que están presentes también en el resto de su producción poética. Al que ingrato me deja busco apasionado;al que apasionado me sigue dejo desagradecida;incesante adoro a quien mi amor maltrata,maltrato a quien mi amor busca constante. Ajeno de estos poemas sueltos, de relativa brevedad, que han quedado organizados en Inundación castálida y en las consecutivas recopilaciones de su producción lírica, Sor Juana Inés de la Cruz fue autora de un largo poema extenso, de estética gongorina y metas filosóficas, que fue saludado por sus lectores como el producto más acabado de su capacidad poética y -sin dudas- una de las cumbres mucho más altas de la poesía barroca universal. En opinión del filósofo español José Gaos, exiliado en México tras la Guerra Civil, “el poema de Sor Juana es un astro de oscuros fulgores absolutamente señero en el firmamento de su edad”; por su lado, Octavio Paz, en su iluminador ensayo sobre la autora que se titula Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe , dejó escrito a propósito del Primero Sueño que “La versista mexicana se propone detallar una realidad que, por definición, no es visible. Su tema es la experiencia de un planeta que está alén de los sentidos”. En su condición de dramaturga, Sor Juan Inés de la Cruz no se separó demasiado de ese lenguaje culterano que daba forma a su producción poética, muy influido aquí por el legado de don Pedro Calderón de la Barca.

Pero las nuevas autoridades eclesiásticas, el arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas, escrupuloso y moralista con todo cuanto escribe Juana le recomienda dedique mucho más su labor poética a la poesía sagrada que a la profana, lo que provocó en Juana, un sentimiento que le obligó a abandonar su historia literaria, vendiendo su biblioteca y pasando al precaución de enfermos y a la oración. Exactamente cuidando a unas monjas enfermas se contagió y como consecuencia de esta epidemia falleció en la ciudad de México en 1695. Puede consultarse una larga información sobre la autora en la web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que contiene Ediciones digitales, Artículos críticos, Bibliografía y Webs dedicadas a Sor Juana. Reproduzco un soneto y trato de su obra mucho más compleja y profunda “Primero sueño”, la única que según ella indica en “La respuesta…” escribió por su gusto.

Poesía

En el transcurso de aquel mismo año se causó el fallecimiento de su abuelo, situación que al fin propició el permiso de Isabel Ramírez para que su hija se trasladase a la ciudad más importante. Instalada, entonces, en casa de unos familiares que residían en la localidad de México, Juana Inés próximamente adquirió popularidad entre sus vecinos por su condición de pequeña prodigio, y tras ocho años quedó definitivamente integrada en la Corte, en calidad de doncella de honor de la virreina, la duquesa de Mancera, quien admiraba intensamente las talentos intelectuales de la joven y se transformó en su primera valedora. Amado» soneto I, «Feliciano me adora y le detesto» soneto II y «Al que desagradecido me deja busco amante » soneto III. Ocurría que don Manuel Fernández de Santa Cruz, el obispo de Puebla que había dado a la imprenta la Carta athenagórica de Sor Juana, había usado el artificio literario de esconderse tras una identidad femenina para incluir, en la misma edición, una llamada Carta de Sor Filotea, en la que conminaba a su supuesta hermana de orden a que dejase sus escritos profanos y se centrara en los temas religiosos. Pero, frente a una “recomendación” que viene de tan elevadas instancias, Sor Juana Inés de la Cruz no supo sujetar su rebeldía y respondió, poco tiempo después, con su archiconocida Contestación a Sor Filotea , una magnífica autobiografía donde la indignada autora, tras llevar a cabo recuento de los pasos que la habían dirigido desde su niñez al estudio y la devoción, recordaba al obispo “travestido” en Sor Filotea que las mujeres tenían el mismo derecho que los hombres a buscar el saber y expresarse con entera libertad.

De los amores de su madre doña Isabel, tras el abandono de su padre, con el capitán Diego Ruiz Lozano, nacieron tres hijos, cosa que provocó un rechazo de la pequeña hacia su madre. Otro señalado coche sacramental de Sor Juana Inés de la Cruz es el que se titula El mártir del sacramento, San Hermenegildo, escrito en verso polimétrico y compuesto de un solo acto, que asimismo vino antecedido en su representación por una loa redactada por la propia monja. Redactado hacia 1688, constituye un caso de muestra típico de la ensaltación del catolicismo en frente de las fuerzas heréticas. De su padre, a menos que era de origen vasco, no se ha preservado noticia alguna; de su madre, en cambio, se conoce que fue una mujer valeroso y decidida, muy avanzada para su época, que tuvo seis hijos (los tres primeros con el padre de la autora, y los sobrantes con otro capitán, don Diego Ruiz Lozano) y los sacó adelante ocupándose personalmente de la administración de la hacienda de Panoayán, arrendada desde tiempo atrás por el estirpe de los Ramírez. Amor, Señora, sin que me resista,5que tiene en fuego el corazón deshecho,como hace huír la sangre allí en el pecho,vaporiza en ardores por la visión.

Como era de esperar en una mujer de su tiempo (y considerablemente más tratándose del fruto de una relación extramatrimonial), la pequeña Juana Inés se vio privada de cualquier capacitación académica elemental dispensada por instancias oficiales, por lo que resulta obligado atribuir a su vasta sabiduría natural y a su encendido afán de estudio toda esa amplitud y hondura de saberes que empezó a exhibir en poco tiempo, cuando era todavía una pequeña. De manera autodidacta, aprendió a leer y escribir a los tres años de edad, sirviéndose de los pocos textos que hallaba a su alcance en la modesta biblioteca de su abuelo materno, donde asimismo adquirió sus primeros conocimientos y desarrolló su tenaz afición por el estudio. No logró, empero, pese los reiterados ruegos que dirigió a su madre, ser mandada a estudiar a México, con lo que tuvo que conformarse, hasta el momento en que hubo cumplido los ochos años de edad, con los materiales de trabajo hallados en la biblioteca familiar.

Video: En Que Año Se Escribio Al Que Desagradecido Me Deja Busco Amante

En este trata el popular tema del desinterés del amado por el apasionado, en el momento en que este le hace caso y al contrario, tema al que vuelve en varias de sus poesías. Cubrió la verde matizada alfombra5en que Píramo apasionado abrió la venadel corazón, y Tisbe de su penadio la señal, que aun el día de hoy el planeta asombra. En el momento en que cumple quince años, Juana, es admirada tanto como por su inteligencia como por su hermosura. Por entonces es nombrada dama de honor de la Virreina, Leonor Carreto de Toledo, Marquesa Mancera, y pasa a residir a lo largo de cierto tiempo a la corte, donde en determinada ocasión el virrey, Antonio Sebastián de Toledo, Marqués de Mancera, mandó a 40 eruditos que la interrogaran en toda clase de disciplinas.

Su precocidad, como la de Lope de Vega, influyó mucho en su educación en tanto que a los tres años de edad comenzó a garabatear sus primeras letras y a partir de los siete años, escribir poesía. El poema “Detente, sombra de mi bien esquivo” es un soneto escrito por sor Juana Inés de la Cruz que habla sobre el deseo de amor de la voz poética frente a un apasionado de presencia sortea. En la primera llega la noche y reposa la naturaleza y el cuerpo humano, lo que deja que el alma pueda iniciar su camino frente a la pasividad del cuerpo de la que era presa. En la segunda el alma a través de el intelecto, y después de la razón, quiere entrar al conocimiento escalando el Olimpo y las pirámides de Egipto.

Otro festejo similar, aunque menos complejo que el recién descrito, sucedió en el palacio virreinal el día 11 de enero de 1689, con motivo del cumpleaños del nuevo virrey, don Gaspar de Silva, conde de Galve, que acababa de ocupar su cargo hacía un mes y medio. Esta representación estaba constituida por la Loa a los años del Excelentísimo Señor Conde de Galve (puramente circunstancial y infestada de tópicos, en justa correo con el poco aprecio que Sor Juana sentía por el nuevo virrey) y por la comedia titulada Amor es más laberinto, redactada en verso polimétrico y compuesta de tres jornadas, y redactada en colaboración entre la monja jerónima y el dramaturgo Juan de Guevara. Como un ejemplo de la lírica de amor y desamor disponemos el soneto «Al que desagradecido me deja busco con pasión «. De 1676 data la publicación del primer volumen en el que se recogen poemas salidos de la pluma de Sor Juana Inés de la Cruz, unos villancicos escritos por la monja a fin de que fueran cantados en una iglesia de México, en honor de la Muy pura Concepción de Nuestra Señora.

Con el mal de la mortal heridade un agravio de amor, me lamentaba;y por ver si la muerte se llegaba,intentaba que fuese mucho más crecida. Los motivos por los cuales Juana toma esta resolución, jamás han sido bien explicados por sus biógrafos, tan solo hay conjeturas sobre los distintos motivos por los que tomó esta decisión en su historia. Durante su estancia en la Corte, don Antonio Núñez de Miranda, jesuita y confesor, le aconseja y convence a fin de que entre en la vida religiosa. Hija natural de Pedro Manuel Asbaje, capitán vasco, nativo de Vergara, Guipúzcoa, casado al llegar y entender a Isabel Ramírez de Santillana, criolla, nacida en Yacapixtla, al sur de Nepantla con quien tuvo tres hijas. El estilo predominante de sus proyectos es el barroco; Sor Juana era muy dada a hacer retruécanos, a verbalizar sustantivos y a sustantivar verbos, a amontonar 3 adjetivos sobre un mismo substantivo y repartirlos por toda la oración, y otras libertades gramáticas que estaban de tendencia en su tiempo.